DIRECTORIO
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QUISIERA SER
Quisiera ser esas gotas del perfume que te abraza y componer con sus notas la alegría que entrelaza.
Quisiera ser tus calores el halo que te envolviera, robándote los amores, besando tu cordillera.
Quisiera ser el romero, con espliegos y lavandas, posarme en tu cuerpo entero y asistir a tus demandas.
Quisiera ser tus sentidos sabor de dulces guayabas, hacerlos agradecidos recibiendo más que dabas.
Quisiera ser todo eso tu esperanza, tu razón deseo ser ese beso... que te roba el corazón.
SI TÚ SUPIERAS
Si tú supieras las noches que yo me paso llorando, recordando tus reproches y a mi me vienen matando.
Vigilias de gran dolor las que me paso sufriendo, por tu cuerpo acogedor del cual mi reina, dependo.
Si tú supieras mi vida los suspiros y los llantos, en mi corazón la herida... desgarrada con quebrantos.
Si supieras mi lucero cómo suspiro a compás, cuando pronuncio ¡te quiero! y a mi lado tú ya estás.
Si tú supieras cariño cómo rebozo de ganas de enroscarme como un niño y así todas las mañanas.
Si supieras lo que debes al despuntar la alborada, verías como te atreves a quedar en mí amarrada.
PRIMER AMOR
En una tarde agosteña con los dragos de testigos, vi de venir a mi dueña; comenzaron mis castigos.
Morena como la noche, con unas manos muy finas, y unos ojos..., ¡qué derroche!, qué miradas más divinas.
Me quedé clavado allí, no podía caminar, sin saberlo yo sentí necesidad de gritar.
¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?, ¿de dónde sales, gitana?
Solamente nos miramos, ¡malaya aquella mirada!, que me prendó con reclamos, para siempre, ya agarrada.
Olía como la hembra en púbica petición, en mi corazón la siembra de su dulce agitación.
Paseamos, nos hablamos y escudriñamos el alma, fue un verano de reclamos... el sol, la playa... la calma.
Cartas de amor, de ilusión, un año largo y tedioso, esperando con pasión el estío cariñoso.
Afuera puertas de tierra para el campo Sur saliendo, yo la veo... y me entierra ese caminar viniendo.
¡Te conozco! ¡Tú me inflamas!... ¡seré tu dios mi pagana!
Como diosa de belleza a mi niña ya la aclaman, ¿y su nombre?..., ¡con majeza! Anda... ¡Lucía le llaman!
Lucía la gaditana con dos tizones por ojos, ¡no me dejes, mi serrana! mírame, puesto de hinojos.
Yo te prometo mi cielo el volver a pasear, adorarte con anhelo y ver la vida pasar...
Sin una sola demanda... ¡mi Lucía, anda... anda!
QUIÉN ME DIERA
Quién me diera vida mía cómo alcanzar tus encantos, para esclarecer la vía sin convertirla en quebrantos.
Quién me diera mi lucero de noche en la madrugada, ser siempre el beso primero al clarear la alborada.
Quién me diera dulce bien mi moza, la más galana, estar junto a ti también por siempre y en el mañana.
Quién me diera tu querer cómo alcanzar todavía, cómo hacerme yo acoger al primero, mi Lucía.
Quién me diera gaditana junto a tus sierras vivir, verte en la vida de anciana hasta alcanzar el morir.
MAYO CORDOBÉS
(musa)
Andando por la calle, paseando, llenándome de todos los olores mi mente se emborracha con las flores, jazmines y azahares perfumando.
Las cruces levantadas, las mejores recuerdos son de amores primerizos, aromas de muchachas, los hechizos, con salvia y el romero bicolores.
Los patios primorosos y castizos, reunión de unos vecinos bullangueros, mocitos en edad, casamenteros, en busca del amor, advenedizos. Es feria y sus cantares pegadizos te llenan toda el alma de emociones, revuelo entre volantes; atracciones, de labios susurrantes, sensuales. Amores los de mayo, son astrales; olvídalos, no rompas ilusiones.
CÓRDOBA-PLAZA DEL
POTRO
Tocaba por Soleares una guitarra que sueña, con la plaza y los juglares en una noche agosteña.
Hoy yo quiero pasear mis recuerdos de la mano, para poderme encontrar, por sentirme más humano.
Plaza del Potro, amazona, la posada cervantina, con una Ilustre Fregona Constanza, de gelatina.
El Museo que es presagio de escultores de la piedra Mateo Inurria, el naufragio Juan de Mesa no se arredra.
Valdés Leal en su gremio barroqueñas son sus telas, Mendizábal nos dio el premio desamortizando a ellas.
De negros ojos mujeres ¡hembras!, las de pena negra, Romero con sus quereres Julio que a todas integra.
Plaza del Potro rumores los chorritos que resbalan, juncos como cazadores las libélulas se instalan.
Caballitos del Diablo descansando por la siesta, mientras suave les hablo y mis dedos de ballesta.
Las partidas con mi hermano a las bolas, barro eran, calzón corto, ¡qué lejano! merienda, "hoyo" nos dieran.
Mi madre en casa, fregando y mi padre en la taberna, mientras estaban hablando de la situación "interna"
Allí aprendí las lecciones que daba la dictadura, sintiendo mil emociones por temor a la censura.
San Rafael y mi río Guadalquivir que se asoma, mi casa con desafío entre azahares su aroma.
El derroche del perfume, el azahar en mi calle, el naranjo que presume luciendo su hermoso talle.
Plaza del Potro, tu Fuente, Córdoba de mi vivir, vengo a estar entre mi gente hasta que llegue el morir.
¡ANDALUCÍA, MI
BANDERA!
Blanco y verde son las notas
del color de mi bandera, la nieve, sus blancas motas el olivar, la aceitera.
El algodón floresío y el blanco en blanco se encierra cuando el trigo ya ha
nasío en los paños de la tierra.
Los almendros reventando verde que te quiero verde, las flores blancas cantando y los esteros... recuerde.
Los jazmines altaneros pero que al romper se vuelven, como flor de limoneros que en la corola se envuelven.
El dulce primer ¡te quiero! de primaveras recientes con un amor muy certero... y las casas de mis gentes.
De cordobán repujados verdes como la esperanza, de blancos engalanados con la luz de la bonanza.
Su bagaje de esperanza y el peso de sus culturas, que le imparten confianza, para nuevas singladuras.
Para nuevas singladuras que el ¡levantaos! nos muerde, ondeando en las alturas la bandera blanca y verde.
La bandera con sus notas que en mis sentimientos manda, dirá a los compatriotas de mi Andalucía, ¡anda!
Ya que nunca nadie duda de dónde estamos nosotros, somos la España que anuda la que muere por los otros.
CÓRDOBA EN MAYO
Nuestro río Guadalquivir le comenta a la Mezquita: —mayo para convivir en la feria, ¡qué bonita!
Con un fino de Montilla y Alegrías cordobesas, de la silla la chiquilla salta buscando promesas.
Promesas de un buen amor entre la primera y cuarta, mientras su cuerpo, el calor busca el hombre que comparta.
Córdoba en mayo es el cielo entre patios y azahares, amores de caramelo ¡el canto de los juglares!
HAY TANTO QUE HABLAR (Soneto con estrambote)
Hay tanto por hablar sobre mi tierra, inmenso su caudal en hermosura, tesoro cultural de empuñadura la pluma y el papel hacen la guerra.
Romano que a su código se aferra. fue Séneca cabal en su andadura, omeyas, arquitectos de espesura con mármol. Y la piedra de mi sierra.
Un bosque de columnas su horizonte, Mezquita, la callada estando ausente, la voz sobre el silencio se remonte.
Viniendo del pasado hasta el presente. Se infiltre por las grietas sin que afronte y ser la del Corán salmo paciente.
¡Ay Córdoba, mi gente! Cuantos más pasarán sobre tu suelo fundiéndose en el magma que yo anhelo.
CÓRDOBA, CALLE DE LAS FLORES
En la calle de las flores suena triste una guitarra, desgranando los amores, petenera que desgarra.
La fuente sirve de fondo haciendo de sordas palmas, las notas de un son "mu jondo" impregnan paredes calmas.
Los geranios, los claveles escuchan de madrugada notas que como vergeles nacerán de una cordada.
El Edén aquello es lleno de flores hablando, por sus bocas, a través, de aroma que van dejando.
Calle de las flores, fuente, la pared casi tapada, por dama de noche ardiente y ramaje de almohada.
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