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Puesto que el poeta es imitador,
lo mismo que un pintor o cualquier otro imaginiero, necesariamente imitará
siempre de una de las tres maneras posibles; pues o bien representará las cosas
como eran o son, o bien como se dice o se cree que son, o bien como deben ser. Y
estas cosas se expresan con una elocución que incluye la palabra extraña, la
metáfora y muchas alteraciones del lenguaje; éstas en efecto, se las permitimos
a los poetas. Aristóteles
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